PISA ni pesimismo ni negación pero…




Cada cierto tiempo escuchamos en las noticias hablar del informe PISA.

La constitución de PISA dice “La OCDE reúne a 30 países miembros comprometidos con la democracia y la economía de mercado para los que constituye un foro único de debate. Al leer esta constitución parece que no todos estaremos en el cenit de la equidad educativa, las estrellas no son para todos siempre habrá ricos y pobres. Desde que el hombre puso un pie en la tierra ya hablamos de desigualdades y la falta de educación, recursos, etc. hace que se generen países y sistemas desiguales.
Sus datos en mi manera de ver son acientíficos, muchas veces abusivos pero también hay que considerarlos no los podemos desechar y los cambios educativos son lentos porque no hay un verdadera política educativa.


Las pruebas PISAS siempre me hicieron ruido porque es arbitraria su metodología. Atender a ser evaluados es una necesidad.

Creo firmemente en que se debe evaluar pero con docentes argentinos, pedagogos argentinos y no que estemos atados a los designios de los estados contables que digan que la educación es una gasto. Se evalúa muy poco conocimiento y su aplicación
Los informes PISA son exámenes de es un análisis meramente de coste, de cantidad, PISA no evalúa materias escolares, sino que revisa las tres áreas de competencias: lectura, matemáticas y ciencias, con pruebas diseñadas para ser independientes del curriculum entonces me pregunto ¿para qué diseñar un currículo?

Muchos de los que criticamos el informe PISA es porque creemos que tenemos que pensar en uno mejor, material hay de sobra, docentes comprometidos somos muchos; lo que pasa es que “PISA no analiza los programas escolares nacionales, sino que revisa los conocimientos, las aptitudes y las competencias que son relevantes para el bienestar personal, social y económico (OCDE 1999)”Hacen hincapié en lo económico.

Los docentes debemos y tenemos la obligación de difundir las diferencias entre gasto e inversión educativa.

Una política educativa ayuda al crecimiento cultural que conlleva a vivir en un estado pleno. Los gobiernos en nuestro país se han planteado reformar el sistema educativo recurriendo habitualmente a experiencias internacionales "exitosas" con el objetivo de aprender de sus puntos fuertes y, en la medida de lo posible, intentar emularlas, pero ¿siempre es así?. Las reformas, los políticos y los reformistas deben valorar la idiosincrasia del ser argentino.

¿Por qué no considerara educación como una actividad de honor y mostrar respeto por todos nuestros pedagogos, nuestros maestros y profesores?

Hay que evaluar para motivar la esperanza, es necesario pero para nosotros los argentinos en primera instancia




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